domingo, 22 de enero de 2012

San Andrés de Teixido


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Habia oido hablar de este lugar y su leyenda y como es obvio decidí visitarla con mi esposa, de vivos en estas vacaciones.
 El Santuario de San Andrés de Teixido es uno de los lugares más importantes de peregrinación de Galicia. Situado en los acantilados de la Sierra da Capelada, entre Cariño y Cedeira, a 140 metros sobre el nivel del mar, está rodeado de leyendas, habiendo una que dice: Que quien no va de vivo, va de muerto.

Existen muchos caminos para llegar a San Andrés, pero los dos más importantes son estos. El primero discurre por la sierra da Capelada y los acantilados de Vixia Herbeira y el coche llega hasta el pueblo. El segundo parte de Cedeira que los lleva hasta el Santuario, tras una caminata de 12 kilómetros que dicen merece la pena, - pero que nosotros no lo hicimos - según los autoctonos merece la pena por las espectaculares vistas de las Ría Altas que tenemos durante toda la ruta, destacando la del mirador de Os Cadrís. Desde allí, el camino es en continuo descenso hasta la aldea de Teixido y el Santuario del apóstol San Andrés.
Historia
Según la tradición, este apóstol, en su peregrinar por estas tierras, llegó en barco hasta los acantilados de Ortegal, donde volcó su embarcación y se convirtió en una roca, A Barca de San Andrés. En ese momento, Dios le prometió que tendría un santuario y una romería que duraría hasta el fin del mundo, y a la que tendrían que peregrinar todos los cristianos, ‘ o que non vai de vivo, vai de morto’, nadie entraría en el cielo sin haber visitado antes el santuario.
Las primeras noticias documentadas de la existencia del monasterio datan del siglo XII, perteneciente a la orden de San Juan de Malta, dependiente de Portomarín. En el año 1391, aparece en el testamento de una señora de Viveiro, que dice ‘mando ir por mi en romería a Santo Andrés de Teixido, porque se lo tengo prometido, y que le pongan en su altar una vela del tamaño de una mujer de mi estado’.
El dicho de ‘A San Andrés de Teixido, vai de morto que non foi de vivo’ nos indica que las personas que no han ido en vida, deberán peregrinar en alma al santuario. San Andrés se convierte desde la Edad Media en uno de los principales centros de peregrinaje de Galicia, y nuestra visita está llena de tradiciones, que iremos asimilando poco a poco.
El pueblo
Entramos en el pueblo por un pequeño callejón entre las casitas blancas del pueblo, donde las gentes del lugar venden los recuerdos típicos… conchas, imágenes del santo, herba de namorar, recuerdos que iremos conociendo poco a poco en la visita.
Arquitectura
En la parte inferior del pueblo, de frente al mar, se encuentra la iglesia. Comenzada a construir en el siglo XVI, sufrió diferentes reformas en siglos posteriores. De la primera época se conserva la Portada norte, de estilo gótico. Al lado de la fachada, se levanta la torre de base cuadrada de finales del XVIII.
En el interior contemplamos unas pinturas murales que representan el martirio de San Andrés, y el retablo mayor barroco, de mediados del siglo XVIII con el relicario, de estilo barroco italiano, donde se encuentran los restos del apóstol Andrés.
En un lado del templo, nos sorprenden la cantidad de ofrendas que han dejado los peregrinos: cientos de velas y diversas figuras de cera permanecen encendidas en señal de adoración al santo.
Fonte do Santo
Salimos del Santuario y bajamos por una empinada pendiente a la Fonte do Santo. Esta fuente se dice que brota de debajo del altar del santuario. La costumbre es echar una miga de pan en la fuente para consultar si el santo accederá a nuestra petición. Si flota se cumplirán nuestros deseo y si se hunde no se cumplirán.
A Barca de San Andrés
Desde la Fonte do Santo miramos los escarpados acantilados y las islas Gabeiras, una de las cuales cuanta la leyenda que es la barca de San Andrés.
Herba de namorar
Otra tradición que se mantiene es la herba de namorar, hierba que ayudará a buscar la pareja perfecta, y los sanandreses, figuras hechas por los vecinos con miga de pan, endurecida al horno, y pintada con colores brillantes, que reproducen los atributos del santo.
Aquí finalizamos nuestra visita a San Andrés de Teixido, inundados por la tradición de los romeros que, año tras año, visitan este santuario.